El Congreso 2026-2030: El urgente llamado a una paridad real y efectiva
Por: Claudine Roca Núñez
De cara al nuevo periodo del Congreso de la República (2026-2030), las cifras sobre representación política de las mujeres reflejan un panorama preocupante. Aunque las mujeres ocuparán aproximadamente el 29 % de las curules, esta participación continúa siendo insuficiente para alcanzar una representación equilibrada en los espacios de toma de decisiones.
Además, el nuevo Congreso registra un retroceso frente al cuatrienio anterior, con cuatro mujeres menos ocupando escaños. La situación resulta aún más crítica al analizar la poca representación de grupos históricamente olvidados. Es el caso de las mujeres pertenecientes a comunidades étnicas y aquellas con orientaciones sexuales e identidades de género no hegemónicas (OSIGNH), cuya presencia sigue siendo limitada dentro de la composición legislativa.
Estos datos evidencian que los avances en materia de inclusión y equidad política continúan enfrentando importantes desafíos y plantean interrogantes sobre la efectividad de las medidas orientadas a garantizar una representación más diversa y plural de la mujer en el Congreso colombiano.
En la actualidad, el Congreso de la República sigue siendo un espacio con predominio masculino, con un espacio muy reducido a las mujeres. Aunque las listas de candidaturas alcanzaron un récord histórico superando el 40%, la paridad real demuestra que las curules electas están muy por debajo del 50% establecido por los estándares internacionales de derechos humanos y lo estipulado en la ley colombiana. Por ello, la ley de paridad es fundamental para conocer los mecanismos que se encuentran vigentes, a fin de que las mujeres gocen de una participación política real, efectiva y visible.
“Es increíble que a pesar de que la población femenina de Colombia seamos el 52%, en el mejor de los casos ocupemos el 30% del Congreso y cerca del 16% de los cargos de decisión regional. Por eso creo que es un gran avance aprobar el proyecto de ley con respecto a esto. Sin embargo, es crítico conseguir candidaturas de mujeres y debemos hacernos la pregunta: ¿Por qué no queremos lanzarnos a la política las mujeres?”, mencionó la representante a la Cámara, Jennifer Pedraza.
La representante a la Cámara por el partido Dignidad y Compromiso, y futura senadora Jennifer Pedraza, reconocida por su defensa de iniciativas orientadas a la visibilización de las mujeres en la política, destacó durante su intervención la importancia de fortalecer la participación femenina en los espacios de representación.
No obstante, advirtió con preocupación que persisten barreras estructurales que dificultan dicha participación, entre ellas la hostilidad en los debates políticos y las limitaciones en el acceso a la financiación de campañas, factores que continúan restringiendo la presencia de mujeres en escenarios de decisión.

Por ello, resulta fundamental avanzar en la aprobación de los proyectos de ley relacionados con la paridad en Colombia, con el fin de superar las barreras culturales que históricamente han derivado en distintas formas de violencia política contra las mujeres, así como en condiciones de desigualdad en el acceso a las candidaturas, el reconocimiento de sus campañas y la transparencia en los procesos electorales. Actualmente, el marco normativo contempla instrumentos como la Ley de Cuotas, la Ley de Prevención de la Violencia Política contra las Mujeres y diversas iniciativas de reforma constitucional orientadas a garantizar condiciones de igualdad en la participación política.
Si bien el país atraviesa un periodo de estancamiento en la representación femenina dentro del poder legislativo, estas herramientas jurídicas constituyen una base para continuar impulsando, de manera articulada y sostenida, avances efectivos en materia de equidad de género en la política.
“Definitivamente para que las mujeres puedan no solamente llegar sino mantenerse en estos espacios, necesitamos acciones concretas, afirmativas, que permitan tener la representatividad que merecemos. No es un secreto que en pleno siglo XXI hay muchas barreras para que las mujeres ingresen a la política. La política ha sido construida por los hombres y para los hombres. Seguiremos presentando proyectos que impulsen la representación paritaria de las mujeres en todas las instancias”, mencionó la representante a la Cámara, María Fernanda Carrascal.
La representante a la Cámara por la coalición del Pacto Histórico, María Fernanda Carrascal, demuestra su firme convicción de impulsar proyectos de ley que visibilicen a las mujeres que quieren ser parte de la esfera política, y que históricamente no se les ha brindado los mecanismos y ayudas necesarias para ejercer una representación bajo una visión igualitaria de género; una deuda pendiente, que durante años, ha enaltecido la figura masculina.
“La parálisis del progreso en el número de mujeres electas está evidenciando un techo mediado por el estancamiento de la Ley 1475 de 2011, que obliga a incluir en las listas a personas candidatas un mínimo del 30% de mujeres. Si bien esa norma incidió en su momento en un aumento de las mujeres elegidas en corporaciones públicas, tal grado de participación porcentual ya no muestra avances. Los diferentes intentos para que se modifique esta ley y se camine hacia la paridad han sido infructuosos”, mencionó la analista del OMEG, Martha Patricia Jiménez.
En ese sentido, la analista del Observatorio de Mujeres y Equidad de Género (OMEG), Martha Patricia Jiménez, ha señalado en distintas intervenciones y mesas de diálogo que resulta prioritario avanzar con mayor celeridad en la implementación de cambios estructurales y transformaciones profundas.
Según la experta, estos ajustes deben desarrollarse en paralelo con lo establecido en el marco normativo colombiano, con el fin de garantizar una participación plena y segura de las mujeres en la esfera política, tanto en calidad de candidatas como de personas elegidas en cargos de representación.
En conclusión, las cifras son importantes: el hecho de que las mujeres superen el 40 % de las candidaturas evidencia su interés por participar activamente en la vida política y por asumir roles de liderazgo en todas sus dimensiones. Asimismo, refleja una demanda creciente por garantías efectivas que permitan su participación en condiciones de igualdad.
De lo contrario, se advierte, correr el riesgo de perpetuar un sistema legislativo que muestra resistencia al cambio y que continúa reproduciendo estructuras tradicionalmente masculinas, lo que derivaría en una democracia aún marcada por barreras de género. En este contexto, el desafío del periodo 2026–2030 será avanzar hacia un escenario político en el que el género no constituya un obstáculo para el acceso y ejercicio del poder.
La información, puntos de vista, ideas, percepciones y posición ideológica expresadas son responsabilidad única y exclusiva de sus autores


Deja una respuesta