Los pros y contras del incremento del salario mínimo visto por la Cámara
Tras el aumento del 23.7% del salario mínimo para el 2026, los representantes de diversos partidos plantearon los beneficios y las afectaciones que traerá para el bolsillo de los colombianos.
Por: Sandra Zuluaga
La medida que adoptó el presidente Gustavo Petro el pasado 30 de diciembre de 2025 al decretar un aumento del salario mínimo del 23,7% que junto al auxilio de transporte quedo en $2.000.000, provocó que en la Cámara de Representantes se dieran posturas en pro y en contra del aumento por sus diversos impactos.
Ese mínimo vital, se dio para mejorar el ingreso real de los colombianos para que sus familias puedan cubrir sus necesidades básicas
Ese mínimo vital, como lo denominó el presidente Gustavo Petro, se dio para mejorar el ingreso real de los colombianos para que sus familias puedan cubrir sus necesidades básicas de alimentación, vivienda, salud, entre otras. El salario vital se divide en dos componentes, uno de $1.750.905 y un subsidio de transporte de $249.095.
…al incrementar el mínimo va a haber más plata circulando. Esa fórmula fallida ya la probaron en Venezuela, donde eso se tradujo en mayor inflación. Petro con fines electorales está poniendo en jaque el desarrollo económico de Colombia”: Representante Andrés Forero
De inmediato en el Congreso se conocieron las posturas de representantes a la Cámara. En concepto del representante del Centro Democrático por Bogotá, Andrés Forero, más allá de una ayuda a los necesitados, la medida está basada en un interés electoral, «las centrales obreras pidieron un incremento del 16% del salario mínimo y Gustavo Petro anunció un aumento superior al 23 por ciento. Por cálculo electoral, él actúa de forma populista, sin atender los efectos en materia de inflación, informalidad y desempleo. Petro es Chávez».
Insistió en que «la narrativa que tiene es que al incrementar el mínimo va a haber más plata circulando. Esa fórmula fallida ya la probaron en Venezuela, donde eso se tradujo en mayor inflación. Petro con fines electorales está poniendo en jaque el desarrollo económico de Colombia.
“Esta decisión dignifica las condiciones laborales de millones de trabajadores, genera mayores ingresos para que los hogares colombianos puedan cubrir sus necesidades básicas, impulsa el consumo interno y dinamiza la economía, promoviendo un desarrollo más justo y equitativo”
Pero la medida del gobierno tuvo un defensor de peso, el presidente de la Cámara de Representantes, Julián López, para quien eso es histórico, porque promueve condiciones de justicia y dignidad para los trabajadores y reduce las brechas estructurales de desigualdad. “Esta decisión dignifica las condiciones laborales de millones de trabajadores, genera mayores ingresos para que los hogares colombianos puedan cubrir sus necesidades básicas, impulsa el consumo interno y dinamiza la economía, promoviendo un desarrollo más justo y equitativo”, planteó el presidente de la Corporación.
Discrepó a ese planteamiento, la representante conservadora por Caldas, Juana Carolina Londoño, al considerar que “el aumento del salario mínimo de Petro suena bien, pero es engañoso. Un decreto no crea riqueza: crea costos que se trasladan a precios, menos empleo y más informalidad. Más de 13 millones de informales y 1,7 millones de pensionados no reciben el aumento, pero sí la inflación. Además, 2,9 millones de jóvenes ninis(que no estudian, ni trabajan) verán más difícil acceder a un primer empleo formal. Ni siquiera a quienes les suben el salario les rinde más: la carestía se lo come. Más salario no es más capacidad de pago; es más inflación y la plata rinde menos”.
La representante de la oposición, Marelen Castillo, es clara en decir que “es una decisión irresponsable frente a la realidad económica del país. Con una inflación aún por encima del 5 %, imponer un aumento del 23 % sin respaldo en productividad ni crecimiento económico solo traerá más alza de precios, mayor inflación, despidos y el cierre de miles de pequeñas y medianas empresas. Improvisar salarios no es justicia social: es populismo económico”.
Pero posturas muy contrarias las expresaron los representantes del Pacto Histórico, Alejandro Toro y David Racero, quienes consideran que ya se están viendo los beneficios para los colombianos. “La oligarquía esclavista enquistada en todas las esferas del Estado (Cortes, Congreso, organismos de vigilancia y control, etc) quieren quitarle al trabajador el aumento salarial que decretó el presidente. El llamado es a defender lo ganado por derecho propio, a hacer respetar nuestra dignidad, a lucha por una vida mejor. ¡Las calles nos esperan!”, dijo Toro.
Para el expresidente de la Cámara, David Racero, “el aumento del salario mínimo puede fortalecer la demanda, reducir el desempleo y mejorar la distribución del ingreso Los trabajadores pueden gastar sólo lo que ganan con su salario, pero por el contrario, los capitalistas pueden gastar según su nivel de ganancia. Para los trabajadores un salario alto significa más consumo e inversión en su hogar o familia, es decir, aumenta la demanda agregada. Si las ganancias empresariales son bajas el problema no es un salario alto, sino que puede ser alguna de estas 3 opciones: una débil demanda, baja inversión para aumentar productividad o bajo gasto del capital. Y esto es lo que ha pasado estos 3 años: ante incrementos del salario mínimo las familias trabajadoras han ganado más y por ende, han consumido más y apoyado la reactivación de la economía”.
No hay duda, este tema del incremento del salario mínimo seguirá en debate permanente en la Cámara de Representantes, y será tema de discusión en las contiendas electorales.
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