La Constitución de 1991: 35 años de una promesa viva
Por: Edwin Gutiérrez
A los 35 años de su promulgación, la Constitución Política de 1991 volvió al centro del debate nacional. En un acto auspiciado por la Universidad Externado de Colombia, la Corte Constitucional, exconstituyentes, juristas, académicos y autoridades conmemoraron el pacto que transformó la vida institucional del país y abrió una nueva etapa para los derechos, la democracia participativa y el Estado Social de Derecho.
La presidenta de la Corte Constitucional, Paola Andrea Meneses Mosquera, planteó la conmemoración como un ejercicio de memoria y responsabilidad pública. “La Constitución de 1991 es el gran letrero contra el olvido que los colombianos escribimos en un momento de lucidez colectiva”, afirmó ante un auditorio convocado para reflexionar sobre los avances, las deudas y los riesgos del orden constitucional.
“La Constitución de 1991 enfrenta nuevos desafíos como la tecnología y la inteligencia artificial”: Fernando Carrillo exconxtituyente
Meneses recordó que la Carta nació en medio de una Colombia golpeada por la violencia, pero impulsada por la esperanza ciudadana de la Séptima Papeleta, la Marcha del Silencio y la Asamblea Nacional Constituyente. Para la magistrada, el gran salto de 1991 fue convertir una “Constitución de papel” en “el relato vivo de la dignidad de nuestro pueblo”.
En su intervención, defendió el papel de la acción de tutela y de la justicia constitucional como instrumentos decisivos para que los derechos llegaran a la vida cotidiana. “El reconocimiento, desarrollo y exigibilidad judicial de los derechos fundamentales no es un apéndice de la historia nacional; es el proceso civilizatorio democrático más significativo del constitucionalismo colombiano contemporáneo”, sostuvo.
El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, hijo del inmolado líder liberal Luis Carlos Galán, cuyo magnicidio fue uno de los hechos que sacudió al país y ayudó a abrir el camino hacia la Constituyente, llamó a defender la Carta del 91. “Este no es momento para poner en duda nuestra Constitución y mucho menos para sustituirla; lo que necesitamos como país es defenderla, desarrollarla y profundizarla”, afirmó.
Galán también vinculó el legado de su padre con una de las grandes promesas pendientes de la Constitución: la descentralización. Recordó que Luis Carlos Galán defendía la autonomía regional con sustento fiscal y advirtió que esa tarea aún está inconclusa. “No puede haber descentralización administrativa ni política si no hay un sustento fiscal”, citó, al insistir en que las competencias territoriales deben venir acompañadas de recursos suficientes.
Desde la memoria constituyente, Juan Carlos Esguerra reivindicó el carácter plural, incluyente y consensual de la Asamblea de 1991. “Fue la expresión de uno de los momentos de grandeza que ha tenido la República de Colombia”, dijo, al recordar que la Carta no fue impuesta desde arriba, sino construida desde las regiones, las mesas ciudadanas y la diversidad política del país.
“La Asamblea de 1991, fue la expresión de uno de los momentos de grandeza que ha tenido la República de Colombia”: Juan Carlos Esguerra, exconstituyente
Esguerra destacó que aquella Constitución rompió con la tradición de textos hegemónicos y abrió paso a un pacto sin dueño partidista. “La Constitución no vino de arriba, sino que vino de abajo”, afirmó. Según el exconstituyente, esa legitimidad explica por qué el país se apropió rápidamente de la nueva Carta: “La República de Colombia se enamoró de su Constitución”.
Para Esguerra, el corazón del texto de 1991 no estuvo en la organización del poder, sino en la dignidad humana. “Lo que importaba no era el poder, su definición, su afirmación, sino la persona humana, su dignidad y sus derechos”, expresó, al subrayar la gran revolución política y jurídica de la Asamblea Nacional Constituyente.
Fernando Carrillo Flórez, también exconstituyente, llevó la reflexión hacia los nuevos desafíos del constitucionalismo: la tecnología, la inteligencia artificial, la crisis de representación política y el debilitamiento de la deliberación democrática. “Estamos en la gobernanza constitucional de la tecnología, ese es el verdadero debate”, afirmó.
Carrillo también alertó sobre una crisis de representación que golpea a partidos, congresos e instituciones democráticas. “Hay una crisis de representación política que tiene que ser replanteada en función de los valores y de los principios de la democracia”, sostuvo, al llamar a reconectar a la ciudadanía con las instituciones.
Tres décadas y media después, el mensaje central de la conmemoración fue claro: la Constitución de 1991 sigue siendo la brújula institucional de Colombia. No es una pieza de museo ni un texto intocable, sino un pacto vivo que exige defensa, actualización responsable y cumplimiento efectivo. A 35 años de su vigencia, la gran tarea nacional sigue siendo la misma: hacer realidad, en cada territorio y para cada ciudadano, la promesa de dignidad, pluralismo, justicia y democracia que nació en 1991.
La Constitución de 1991 sigue siendo la brújula institucional de Colombia. No es una pieza de museo ni un texto intocable.
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