Las mujeres en el Congreso de la República
Historia, participación y avances en los últimos años.
Por: Jorge L. Cermeño G.
La historia de la participación de las mujeres en el Congreso de la República, es particularmente interesante desde todos los puntos de vista, primero por la lucha constante del género femenino por hacerse un lugar de importancia o por lo menos equitativo en la sociedad con relación a los hombres, y segundo por dejar atrás el estigma de sexo débil, expresión ya mandada a recoger del vocabulario en nuestra sociedad, debido precisamente por el respeto y las conquistas obtenidas en las últimas décadas, no solo en nuestro país, sino, el todo el mundo.
La mujer ha hecho protagonismo en la vida, y ha aumentado su participación en todos los campos, pero nos detendremos especialmente en su participación en los últimos debates electorales en el Congreso de la República, así lo demuestran las tres más recientes jornadas legislativas: elecciones al Congreso 2014-2018, las mujeres obtuvieron 23 curules en el Senado y 33 en Cámara; 2018-2022, lograron 25 curules en Senado y 32 sillas en la Cámara; 2022-2026, las mujeres tuvieron 32 escaños en Senado y 54 en la Cámara. En la reciente jornada electoral del 8 de marzo 2026-2030, las mujeres alcanzaron 32 curules en el Senado y 48 en la Cámara de Representantes, en esta última fue baja la participación con relación a las elecciones anteriores.

Historia participativa de la mujer en el legislativo
Las conquistas de las mujeres en el Congreso han aumentado, no en un porcentaje amplio, pero avanza positivamente. Recordemos que la primera mujer en llegar al Congreso de la República se remonta a 1958, cuando Esmeralda Arboleda, es elegida al Senado por el Partido Liberal Colombiano, una reconocida luchadora de los derechos femeninos, toda vez que fue ella la autora del proyecto de ley aprobado en la Asamblea Nacional Constituyente de 1954, el cual otorgó el derecho al voto a las mujeres. El 16 de marzo de 1958 votaron por primera vez al Senado y Cámara.
La senadora Arboleda, fue ministra de Comunicaciones en el gobierno de Alberto Lleras (1961), en 1966 fue elegida por segunda vez como senadora de la república, en 1980 relatora especial de la Comisión de los Derechos de la Mujer en el Consejo Económico y Social de la ONU. Posteriormente, se trasladó a México, donde residió por varios años junto a su esposo, luego volvió al país y en el gobierno de Virgilio Barco, fue designada directora regional del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ICBF. Falleció en 1997 por diferentes afecciones a su salud, especialmente renales.
Logros en las elecciones 2026
Para las elecciones al Congreso de la República del pasado 8 de marzo, se inscribieron como candidatas, según la Registraduría Nacional, un total de 1.303 mujeres, lo que representó el 40.9% del total electoral, por su parte los hombres inscritos para la contienda democrática fueron 1.881, es decir el 59.1%. El partido político Pacto Histórico es el que más mujeres lleva a la Cámara de Representantes con un total de 13 de 25 curules obtenidas para el periodo 20226-2030.
Las senadoras y representantes de los últimos años, han tenido una activa e interesante participación en los principales debates en el Congreso, lo que les ha impulsado a tener una mayor visibilidad por parte de la opinión pública nacional. Ellas se han venido preparando cada día para ser protagonistas de la política colombiana, aunque no es obligación poseer título profesional para llegar a ser parte del congreso, datos suministrados por el Observatorio de la Mujer señala que el 87% de las mujeres que llegan al periodo 2026-2030, tienen estudios superiores, donde se pueden encontrar profesionales de distintas carreras como abogadas, administradoras de empresas, comunicadoras sociales y psicólogas.
En las elecciones recientes se eligieron un total de 286 congresistas así: Senado de la República 103 (territoriales 100, indígenas 2 y 1 curul para el 2º de las presidenciales), en Cámara de Representantes 183 (territoriales 162, Circunscripciones Especiales de Paz 16, negritudes 2, indígenas 1, representante del exterior 1 y una para el 2º puesto de las presidenciales). De este total, en la Cámara de Representantes el 29% son mujeres, mientras que en el Senado representan el 32%.
La jornada electoral del 8 de marzo, dejó ver el potencial electoral que las mujeres tienen en el país y que año tras año viene aumentando, especialmente en departamentos de la costa Caribe colombiana. Nadia Blel Scaff, obtuvo la mayor votación al Senado de República con 178.907 votos; de igual manera se destacan las votaciones de Norma Hurtado Sánchez, con 136.036, María Eugenia Lopera, quien pasa de la Cámara al Senado con 126.934 votos; Alix Yirley Vargas Torrado con 123.731 votantes; Andrea Padilla Villarraga, obtuvo 108.960 votos y Sara Jimena Castellanos con 102.184 votos, entre otras.

Por su parte, en la Cámara de Representantes, las mujeres también obtuvieron importantes votaciones, pero al igual que en Senado las listas cerradas no permiten cuantificar el potencial independientemente, pero destacamos grupos por departamentos que impulsaron la votación: en Bogotá (María Fernanda Carrascal, Laura Beltrán, María del Mar Pizarro, Claudia Teresa Romero; Antioquia (Melissa Orrego, Ana Ligia Mora; Atlántico (Jesmi Barraza); Bolívar (María Camila Salas); Cesar (Gila Roza Gómez); Córdoba (Martha Ruiz); Huila (Flora Perdomo y Luay Mireya Ramos); Magdalena (Kelyn González Duarte); Sucre (Milena Jaraba) y en el Valle del Cauca Ana Leydi Erazo.
Queda en evidencia que, a pesar del aumento en las curules tanto en Cámara como en Senado, las mujeres deberán trabajar con mayor ahínco con el fin de fortalecer los avances que en materia legislativa han alcanzado hasta ahora. Su participación política continua con desventaja frente a los hombres y esa brecha de género a la que hoy muestra a 32 mujeres y 71 hombres en el senado y a 48 mujeres frente a 134 hombres en la Cámara, deberá disminuir en futuras elecciones, pero ello solo se logrará con un trabajo comunitario, preparación académica, consolidar los derechos y luchas por justicia social y equidad del género, pero lo más importante, cambiar la percepción negativa que hoy tienen los colombianos del Congreso de la República, para construir una corporación más eficiente, con más credibilidad ante el país, y sobre todo bajo la opción de un liderazgo femenino.
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