Avanza consenso técnico y social para construir y dar vía libre a la Renta Básica Universal en Colombia.
Será determinante examinar con rigor técnico y político los retos que enfrentaría Colombia para implementar una renta básica universal y progresiva, ajustada a las condiciones fiscales actuales pero coherente con las necesidades sociales históricas del país.
Por: Maricela Londoño
Al término de la legislatura 2025, los Representantes a la Cámara por el Pacto Histórico de Bogotá Alirio Uribe Muñoz, María del Mar Pizarro, Jorge Hernán Bastidas del Pacto Cauca, entidades del Gobierno, expertos, organizaciones sociales y sectores rurales, analizaron la viabilidad fiscal, jurídica y social de la Renta Básica como un ingreso garantizado y permanente en el país. Sin duda, la discusión sobre la renta básica universal dio un paso histórico y decisivo en este escenario.
La jornada inició con una contextualización general sobre el propósito del proyecto: superar la fragmentación de los programas de transferencias monetarias y avanzar hacia un sistema más coherente, estable y universal. Esta discusión rápidamente tomó fuerza con las intervenciones de organizaciones sociales y centros de investigación que han seguido de cerca la agenda de renta básica en América Latina.

Corporación de Investigación, Acción Social y Económica – Germán Niño.
Germán Niño, de la Corporación de Investigación, Acción Social y Económica, hizo un análisis estructural del modelo actual de subsidios. En su intervención, advirtió que Colombia se encuentra atrapada en “un callejón sin salida” donde los programas fragmentados no solo pierden eficiencia, sino que mantienen desigualdades, que la renta básica podría empezar a desmontar. “Esta iniciativa abre un camino real para avanzar en la progresividad de los derechos económicos y sociales y transformar una estructura fiscal que hoy reproduce desigualdades”, explicó.
Por su parte, la investigadora María Francisca Perdomo, del Observatorio de Ruralidad, Estudios Socio ambiéntales y Paz, insistió en que el diseño de la política debe reconocer las brechas rurales existentes, al respecto dijo: “La renta básica universal para el campo es una herramienta clave para reducir la pobreza rural, brindar ingresos estables y aportar a la construcción de paz en territorios históricamente golpeados por la exclusión y la violencia”,
La sostenibilidad: un punto de coincidencia
Uno de los ejes que marcó el debate fue la viabilidad fiscal. Todos los sectores coincidieron en que, aunque el país debe avanzar hacia políticas universales, este camino exige una arquitectura financiera sólida y estable.
Desde el Gobierno, Luis Fernando López Pineda, asesor del Despacho del Ministerio de Hacienda, fue enfático en subrayar esta responsabilidad. Explicó que el proyecto debe ser compatible con el Marco Fiscal de Mediano Plazo y el Marco de Gasto de Mediano Plazo, sin desconocer las limitaciones actuales. “La renta básica puede ayudar a cerrar brechas históricas, pero debe ir acompañada de una transformación productiva y ajustarse a las reglas fiscales. Una mesa técnica es clave para afinar detalles y garantizar su viabilidad”, señaló.

Despacho del Ministerio de Hacienda – Luis Fernando López Pineda.
En la misma línea, expertos invitados coincidieron en que el país necesita identificar fuentes sólidas y permanentes de financiación. Diego Neira, de Corporación Viva la Ciudadanía, advirtió que, si Colombia aspira a consolidar una política universal como esta, debe dejar atrás los pilotos fragmentados y avanzar hacia presupuestos estables. “La evidencia internacional demuestra que la renta básica mejora ingresos, amplía oportunidades educativas y económicas y reduce desigualdades”, dijo, insistiendo en que la sostenibilidad es lo que permite pasar de la idea a la política pública efectiva.
El análisis comparado en América Latina también fue clave. Carlos Pérez, director regional para América Latina en Equal Rights, señaló que países de la región han logrado impactos significativos combinando rentas básicas con fortalecimiento institucional y presupuestos robustos. Afirmó que la experiencia demuestra que, “la renta básica fortalece economías locales, mejora salud y educación, aumenta la resiliencia climática y aporta a la construcción de paz en territorios históricamente excluidos”.
Una mirada desde las mujeres y desde la paz
El enfoque de género y la experiencia territorial enriquecieron la discusión. María Eugenia Ramírez, investigadora del ILSA, destacó que la renta básica tiene un potencial transformador para las mujeres, particularmente para quienes han cargado históricamente con el cuidado no remunerado. “La renta básica es fundamental para las mujeres: pasa de un enfoque asistencialista al reconocimiento de derechos, aporta a su autonomía económica y ayuda a cerrar brechas que hoy las mantienen en pobreza y dependencia”, señaló.

Investigadora del ILSA – María Eugenia Ramírez.
Por su parte, Hermes Mayorga, firmante del Acuerdo de Paz, destacó que la renta básica puede convertirse en un amortiguador social frente a la pérdida de empleo causada por la automatización. Su intervención puso el foco en las regiones afectadas por el conflicto armado: “La renta básica puede ayudar a cerrar el vacío que deja la falta de empleo por los cambios tecnológicos, garantizando condiciones de vida dignas y fortaleciendo la paz en territorios afectados por el conflicto”.
Los retos jurídicos y la necesidad de precisión técnica
El cierre técnico lo dio el representante ponente por el Pacto Histórico Cauca, Jorge Hernán Bastidas, quien llamó la atención sobre los desafíos jurídicos del proyecto, especialmente en lo que respecta a la definición de “universalidad” y su alcance real. Bastidas subrayó que una redacción imprecisa podría abrir la puerta a litigios y afectar la implementación. No obstante, insistió en el valor político y social de la iniciativa. Para él, la renta básica universal marca un camino hacia la justicia social que debe ser respaldado desde el progresismo latinoamericano.
Por su parte, el representante Alirio Uribe Muñoz, autor del proyecto, cerró la audiencia con un llamado a construir un consenso nacional y técnico que permita hacer de la renta básica un proyecto viable y transformador.
Uribe, afirmó que la iniciativa es una aspiración histórica de los movimientos sociales y de los gobiernos progresistas, y que debe construirse “con responsabilidad fiscal, pero también con visión de país”. Propuso instalar una mesa técnica permanente y señaló que Colombia debe aprender de las experiencias latinoamericanas que han avanzado hacia políticas sociales universales orientadas a la dignidad y la paz. “Debemos mirar cómo avanzamos en políticas universales que cumplan con las expectativas de los pueblos que votan por la democracia, la vida y el desarrollo de sus territorios”, expresó.
La audiencia dejó un mensaje contundente: Colombia está lista para discutir seriamente la posibilidad de una renta básica universal, pero requiere rigor técnico, sostenibilidad fiscal y participación amplia.
Los ponentes del proyecto anunciaron que continuará el trabajo articulado con las entidades del Gobierno, los expertos y las organizaciones sociales para consolidar una propuesta más robusta que pueda ser discutida en plenaria.
La discusión apenas comienza, pero el país ya dio un paso decisivo hacia un modelo de protección social más justo, moderno y universal.
La renta básica es una apuesta histórica de los gobiernos progresistas y de los movimientos sociales que trabajan por justicia social, inclusión y la superación de la pobreza mediante políticas estructurales. Es un debate que avanza en América Latina, donde distintas experiencias muestran la importancia de impulsar políticas universales que respondan a las necesidades de los pueblos.

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