Lideramos sin imposiciones, con mayorías construidas bajo el respeto y democracia
Presidente de la Cámara de Representantes: 2025 – 2026
Por: Julián David López Tenorio
Presidir la Cámara de Representantes en 2025 representó la oportunidad de consolidar un liderazgo orientado a resultados, diálogo y confianza institucional. Desde el primer día, la prioridad fue clara: ordenar la agenda legislativa, fortalecer el debate democrático y demostrar que la Cámara puede responder con hechos a las necesidades del país. Con una conducción firme y respetuosa de todas las voces, este primer semestre dejó avances concretos que hoy marcan una diferencia en el funcionamiento del Congreso.
Uno de los principales objetivos de esta Presidencia fue garantizar que la Cámara trabajara, deliberara y decidiera. En seis meses, se aprobaron 38 proyectos de ley, de los cuales 31 fueron de iniciativa congresional, una muestra clara de un Legislativo activo, propositivo y comprometido con su rol constitucional. La agenda avanzó en temas sociales, educativos, de derechos, de seguridad y de fortalecimiento institucional, priorizando proyectos con impacto real en la vida de las personas.
En un Congreso donde la oposición es minoría numérica, garantizamos democracia real. Durante este semestre, los partidos de oposición intervinieron 23 horas y 26 minutos en plenaria, frente a 7 horas y 8 minutos del Gobierno, una diferencia mínima que desmonta el relato de silenciamiento. Se realizaron dos sesiones estatutarias exclusivas de oposición, incluida la del 25 de noviembre de 2025, en la que se aprobaron seis iniciativas. Además, se adelantaron cuatro sesiones de moción de censura al Ministro de Defensa, todas con uso pleno de la palabra y votaciones formales.
La productividad legislativa tampoco fue retórica. Avanzaron proyectos sensibles y estructurales: la Ley de violencia digital sexual, la mesada 14 para docentes, la Ley del Patrullero, la reforma al ICETEX, el fortalecimiento de la educación rural, la Universidad del Catatumbo y la creación de la Agencia de Seguridad Nuclear, entre muchos otros.
Desde la Comisión Sexta, asumí además un rol activo y técnico en el control político. El debate sobre el Aeropuerto Internacional Alfonso Bonilla Aragón, infraestructura estratégica para el Valle del Cauca y el suroccidente del país se consolidaron como una exigencia institucional a entidades como el Ministerio de Transporte, la ANI y la Aerocivil frente a retrasos que ponían en riesgo miles de empleos y la competitividad regional.
El haber destrabado la reforma a la Ley 30 de 1992 fue otro de los logros desde la Presidencia de la Cámara. Garantizamos su discusión amplia en la Comisión Sexta, escuchando a estudiantes y comunidades universitarias, y logramos su aprobación en la plenaria, donde hoy solo resta la firma presidencial para que sea ley. Fue una decisión política clara: defender la educación pública y corregir una deuda histórica con las universidades del país.
Nada de esto fue producto de la improvisación. Fue el resultado de una Presidencia que apostó por el diálogo, la organización del trabajo legislativo y el respeto por las reglas. Cuando el Congreso cuenta con dirección, metodología y voluntad de acuerdo, los resultados llegan.
Este primer semestre confirma que la Cámara de Representantes puede ser un espacio de decisiones, de debate serio y de soluciones concretas. Liderar con responsabilidad institucional permite que el Congreso funcione, que la democracia se fortalezca y que el país avance.


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