Colombia de pie tras el terremoto: la solidaridad no conoce fronteras
Por: Claudine Roca Núñez
Luego del fatídico momento que conmocionó a una nación entera, ocurrido el pasado 10 de agosto de 2026 a causa de un fuerte terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país y afectó gravemente a regiones como Chocó, el Eje Cafetero y el Valle del Cauca. Tras días de angustia que dejaron cientos de víctimas, la atención se ha concentrado en la respuesta humanitaria. Cerca de 2.300 toneladas de asistencia han sido registradas en la capital y otras ciudades del país, a las que se suman 222 toneladas de ayuda destinada a las labores de rescate, procedentes de la cooperación internacional.
A medida que Colombia reúne fuerzas para levantarse de este suceso, se han habilitado diferentes centros de acopio y logística destinados a la recolección de alimentos no perecederos, kits de aseo, medicinas y agua, entre otros insumos esenciales. Dos de los puntos con mayor afluencia de ayudas han sido el Palacio de los Deportes y el Estadio Nemesio Camacho “El Campin”, en Bogotá. Asimismo, no solo se destaca la solidaridad de los colombianos, en la recolección de suministros y la masiva respuesta de voluntarios para colaborar como cadenas humanas para clasificar, organizar y despachar camiones enteros con rumbo a las zonas críticas del país.
“Reiteramos a todo el pueblo colombiano que necesitamos de la solidaridad y que no nos dejen solos en este momento de dificultades. No podemos afrontar esta tragedia solos, sino solo con la ayuda de ustedes”, mencionó el representante a la Cámara, James Mosquera.
El representante a la Cámara por las Curules de Paz por el departamento del Chocó, James Mosquera, hizo un llamado a la unidad nacional a la cual convoca al país a actuar desde el respaldo y la cooperación. El congresista solicitó la implementación de manera inmediata de apoyo técnico regional y brigadas especializadas en la atención de desastres. De igual forma, fortalecer el apoyo internacional para continuar con el respaldo de países como Estados Unidos, Chile, El Salvador, México, Ecuador, los cuales han aportado significativamente con equipos de búsqueda y rescate USAR (búsqueda de rescate urbano) DART (Equipo de respuesta de asistencia ante desastres de EE, UU) y toneladas de ayudas humanitarias de primera necesidad para atender la emergencia.

Por otro lado, organismos como el Banco Mundial, el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe) y agencias de la ONU han centrado sus esfuerzos en el uso de herramientas satelitales para evaluar los daños en los territorios afectados y brindar atención urgente a los damnificados. Hasta el momento, se reporta que las ciudades con mayor nivel de afectación son Cali, Pereira, Quibdó y Manizales donde el fuerte movimiento telúrico causó graves estragos en diversos municipios ubicados en el casco urbano del occidente y suroccidente de Colombia.
“Los afectados por el sismo no están solos. Desde el Congreso trabajaremos de la mano con el Gobierno para que en lo posible haya subsidios, exoneración del predial, líneas de crédito que se han absolutamente favorables y compensadas para la reconstrucción de sus bienes.”, mencionó el representante a la Cámara, Octavio Cardona León.
El representante liberal, afirmó que la Cámara de Representantes trabaja por Colombia, en especial en la búsqueda de mecanismos que permitan generar alternativas firmes de ayuda para la población afectada. Del mismo modo, destacó que, a través de la contribución conjunta con la ciudadanía, es posible tender la mano a cientos de damnificados que hoy están en las calles a la espera del apoyo y la mirada solidaria de su propio país.
En el Eje Cafetero se reportaron decenas de edificaciones colapsadas, más de 2.000 viviendas e inmuebles averiados, además de desplomes y afectaciones viales. Por su parte, en el Valle del Cauca se registraron colapsos totales y parciales en más de 30 estructuras grandes, cierres preventivos y la caída de viviendas. En el Chocó, lugar origen del epicentro del sismo, más de 2.700 hogares sufrieron daños irreparables. También, en Bogotá y Medellín se presentaron afectaciones menores, que desmejoraron la malla vial y fuertes escenas de pánico que no pasaron a mayores.
“Desde mi posición estoy presta para seguir ayudando, a gestionar ayudas para que todas estas personas de buen corazón se sumen a apoyar esta bonita causa, con lo que más podamos, para que estas personas que lo han perdido todo tengan como salir adelante.”, mencionó la representante a la Cámara, Franyela Bermúdez Serna
En ese mismo sentido Serna, desde su sentir manifestó su compromiso absoluto a todas las causas dirigidas a contribuir a la reconstrucción de las comunidades afectadas por la tragedia. Asimismo, destacó la valiosa cooperación internacional reflejada en el envío de toneladas de suministros alimentarios, técnicos y médicos, gestionados en coordinación con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).

Lo ocurrido en Colombia, hace menos de un mes ha sido una catástrofe inevitable que afectó la tranquilidad, la economía y la paz de cientos de familias, cobrando además valiosas vidas humanas. Es por esto, que la unión de todo un pueblo debe enfocarse en promover estrategias de prevención ante este tipo de emergencias, así como aportar a la restauración desde la empatía a las comunidades afectadas. Se debe incentivar la colaboración de más voluntarios que se sumen a brindar un soporte a los damnificados y les permita empezar de cero, a fin de superar tan profundas pérdidas. Aunque la tragedia resultó inevitable, la ciudadanía sí puede evitar la indiferencia y la insensibilidad ante esta calamidad.
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