Wilmer Castellanos, Un Congresista que deja huella en la historia política de Boyacá
Por: Pablo Cabrejo
Hay decisiones políticas que no hacen ruido, y hay otras que sacuden. La de Wilmer Castellanos pertenece a la segunda categoría. Al anunciar de que no aspirará al Congreso en el 2026 cayó como una sorpresa en Boyacá, sobre todo porque llega justo cuando presenta uno de los balances más robustos que haya mostrado un representante del departamento en los últimos años.
Siete leyes aprobadas, algo que pocos congresistas pueden exhibir, más de $640.000 millones gestionados y un recorrido casi obsesivo por 119 municipios. En un país donde el legislador promedio pisa su región solo en campaña, Castellanos decidió lo contrario: caminarla, escucharla y convertir esas conversaciones en proyectos, recursos y debates de control político.

Sus leyes hablan por él: inclusión para las personas con discapacidad, alivios para pequeños productores, ordenamiento para el agro, educación en gestión del riesgo, más recursos para agua potable, la modernización del histórico Colegio de Boyacá, la ley “Simona Amaya” y un reconocimiento a las mujeres líderes del país. No es menor, es un breve registro de sus logros.
Pero quizá lo que más llama la atención no es lo que hizo, sino lo que decidió dejar de hacer: buscar la reelección. En un Congreso donde muchos se aferran al cargo, Castellanos eligió cerrar ciclo. Dice que, por discernimiento, por fe, por conversaciones sinceras con la gente. Puede sonar poético, pero también es raro en la política: retirarse cuando se está en la cresta.
¿Es una pausa? ¿Un movimiento estratégico? ¿Una despedida definitiva? Él dice que seguirá sirviendo “desde donde Dios y la vida lo pongan”. Y aunque suene abstracto, deja claro que su salida no es un adiós a lo público, sino un cambio de ruta.
En tiempos de desconfianza, su decisión incomoda porque contradice la lógica de la silla eterna. Incomoda porque deja un vacío que muchos nuevos congresistas querrán llenar. Incomoda, incluso, porque obliga a preguntarse algo simple: ¿por qué alguien se iría cuando está mostrando resultados?
Tal vez ahí está la verdadera historia: Castellanos entendió que los ciclos se cierran cuando están en buen momento, no cuando ya es tarde. Y eso, en política, es casi un acto de rebeldía.
“Nuestros mejores deseos, en la nueva etapa de su vida”

La información, puntos de vista, ideas, percepciones y posición ideológica expresadas son responsabilidad única y exclusiva de sus autores


Deja una respuesta